Ir al contenido principal

Super Tomás



Me llamo Tomás García y tengo poderes.

Podría haber nacido con el poder de la fuerza sobrehumana, o qué sé yo… ¡volar!... Que me hubiera picado un bicho y hacer miel con los dedos, o haber recibido un calambre y no pagar nunca más los recibos de la luz…, no sé… haber tenido poderes chulos de cómic… pero no, mis poderes son una mierda, no valen para mucho… Por ejemplo; El otro día, gracias a mi poder que detecta a los pesaos, me cambié de fila en la caja del súper y me ahorré unos minutos de espera, y la semana pasada, en el Ayuntamiento, gracias a mi poder que detecta a incompetentes, pude resolver el problema de la multa rápidamente al cambiar de ventanilla… A ver... qué más poderes tengo… Ah!, sí, ayer me libré de una buena hostia gracias a mi poder que detecta conductores gilipollas… pero, poco más… son poderes de mierda.

También tengo el poder de la ubicuidad, no es que esté presente en todas partes, pero sé dónde hay mesa libre en cualquier terraza de la ciudad, aunque, es un lío, porque a veces detecto un sitio libre, pero igual percibo que el camarero es un pesao, o incompetente, o gilipollas, o las tres cosas… y luego tengo que aguantar las quejas de Marta, la adicta al sexo anal y su novio Luis, que tiene micro pene (no es que tenga el poder de adivinar prácticas sexuales ni medidas genitales, es que a Marta me la follé y con Luis voy al gimnasio)

El poder al que más salida le doy es al de la percepción de rechazo. Sé de antemano y sin lugar a la más mínima duda qué chica me rechazará. Lo bueno es que me evita el bochorno, lo malo es que suele ocurrir con las que más me gustan. El otro día vi a una tía buenísima y no detecté rechazo, pero percibí que era gilipollas… así que... lo que digo, poderes tengo, pero son una mierda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La pregunta equivocada

                                            Me ofendió bastante la pregunta, no soy el tipo de gente que se alegra por la muerte de alguien. De niño, recuerdo pensar por qué Eva Braun eligió el cianuro al tiro en la boca que prefirió su marido. A fin de cuentas, seguro sería una muerte más dolorosa. Si…Recuerdo pensar “Debe ser menos doloroso un tiro en el cielo de la boca”. O Calígula, al menos a él lo apuñalaron junto con su esposa. No como a su pobre hija Julia, que la estamparon la cabeza contra un muro…Seguro que el pobre Calígula no sufrió tanto. Y qué me dices de Ceaucescu y su mujer. Un metro del suelo le levantaron los proyectiles de su ejecución pública. Me pregunto si fue necesaria tanta munición.   Seguro que fue para mitigar cualquier posible dolor, de otro modo no veo necesaria tanto desperdicio de balas. Siempre, en esos casos me pregunto cosas así, si duele,...

Demetrio, el psicópata perezoso

Ya vuelve Milagros de la compra. Ese chirriar de ruedas inconfundible de su carrito… Joder, si es que en este edificio se oye todo. Pobre señora Milagros, tan sola y tan mayor. Ocho pisos de calvario tirando de ese carro cargado con la compra de toda la semana, si al menos hubiera ascensor… Pobre señora Milagros… Qué ganas de matarla. Podría estrangularla con una cuerda, pero ahora que lo pienso, no tengo cuerda. Podría bajar a la ferretería y comprar una…o…, no, mejor no. Sería demasiado sospechoso que la encontraran estrangulada y yo hubiera comprado una cuerda en la ferretería del mismo bloque… Podría rasgar la sábana y estrangularla con el trozo de tela… uf…, no. Tendría que volver a hacer la cama, además, no ando muy bien de sábanas, el otro juego lo tengo secando en el tendedero, que por cierto, a ver si me acuerdo y las recojo…¡¡Joder!! ¡¡Claro!! ¡¡El tendedero!! Podría desmontar la cuerda del tendedero, ¡es perfecta! fina y resistente que te cagas... pero, uf…...

Palomitas

                                                                    Palomitas       Al principio, por aquello de la primera vez, disfrutaba tecleando mi realidad. Esa realidad blancuzca, dura y seca, como de viejos excrementos de perro al sol que es la realidad de uno. (Aquí iba a escribir una metáfora sesuda pero ya os imagináis cómo es revolcarse en vuestra propia realidad, así que nada de metáforas rebuscadas). Como decía, disfrutaba escribiendo, buscando la palabra justa, precisa, la frase elocuente y original al tiempo que mi ego se emocionaba descubriendo al Cortázar que yo creía ser.   La catástrofe no tardó en ...