Ya vuelve Milagros de la compra. Ese chirriar de ruedas inconfundible de su carrito… Joder, si es que en este edificio se oye todo. Pobre señora Milagros, tan sola y tan mayor. Ocho pisos de calvario tirando de ese carro cargado con la compra de toda la semana, si al menos hubiera ascensor… Pobre señora Milagros… Qué ganas de matarla. Podría estrangularla con una cuerda, pero ahora que lo pienso, no tengo cuerda. Podría bajar a la ferretería y comprar una…o…, no, mejor no. Sería demasiado sospechoso que la encontraran estrangulada y yo hubiera comprado una cuerda en la ferretería del mismo bloque… Podría rasgar la sábana y estrangularla con el trozo de tela… uf…, no. Tendría que volver a hacer la cama, además, no ando muy bien de sábanas, el otro juego lo tengo secando en el tendedero, que por cierto, a ver si me acuerdo y las recojo…¡¡Joder!! ¡¡Claro!! ¡¡El tendedero!! Podría desmontar la cuerda del tendedero, ¡es perfecta! fina y resistente que te cagas... pero, uf…...
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