-¡Señora Cigarra!... ¡Los ojos que la ven!
-
¡Hombreeee! ¡Señora hormiga! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal va todo?
-Todo bien, todo bien… bueno, bien, bien, lo que se dice bien… tampoco es que vaya la cosa… no…
-Vaya,
¿Y eso?...
-Por lo visto un niño, mal tortazo se lleve, le dio por mear
en el hormiguero y, claro, imagínate la faena. Estamos toda la colonia que no
damos abasto. Un desastre, para qué te voy a contar. Una semana llevamos todas
recomponiendo galerías, sacando tierra empapada de orín y, claro, no te puedes
hacer una idea de la peste, y ese ácido úrico que nos ahoga… 3.557 han muerto
ya, no te digo más…
-¡Dios
Santo!... No sabía nada…
-Sí, una tragedia, sí… Pero vamos, que esto es el pan de
cada día, si no es una cosa es otra. Con tanta obra que hacen ahora, tanta
rotonda, tanto chalet… En cosa de dos años es el quinto hormiguero que construimos…Y
nada, aquí ando, que la Reina me ha ordenado ir a ver si encuentro un terrenito
más seguro y eso…Y tú, ¿Qué tal? Cuéntame…
-Pues
poco que contarte, muy tranquila, la verdad. Sigo aquí en el roble centenario,
que me da una savia que no te imaginas, ¡riquísima!, y nada, la familia bien,
el mayor consiguió un puesto en el olivo de aquí al lado, él es más de olivos,
siempre lo ha sido... Sigo con lo mío, ya sabes, la música...Y, bueno, la verdad que feliz, este es un árbol
tranquilo, lo tengo todo a mano, no me puedo quejar.
-Qué bien, ¡Cuánto me alegro!... Bueno, oye, te dejo, que
como me retrase… No sabes el carácter de mi reina… La muy…
-Bueno
señora hormiga, ¡un placer! Y a ver si nos vemos más, que desde el cuento no
hemos vuelto a coincidir.
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